Trilla a Yegua suelta en Canela

Por Eric Puelles

El folklore del pueblo chileno es una suerte de poesía que está escrito en el paisaje, desde el extremo norte al frío sur y no siempre deberíamos creer que ya pasado septiembre no podemos volver a percibir esa sensación que nos viene en esa temporada de atardeceres de clima apacible.

Son en estos momentos que no dejo pasar oportunidad para recordar y aprovechando este compromiso, difundir a través de esta página lo mejor de lo nuestro esta vez hablaré de una tradicional celebración de “La Trilla a Yegua suelta”, una actividad seguramente tan antigua como el mismo trigo.

Todo tiene su comienzo con las primera lluvias del año donde se comienza con la siembra del trigo en los campos de Mincha en terrenos amplios cercados con quiscos y a las cuales se les llamaban “lluvias” y las identificaban con el nombre del dueño  “la lluvia de raulito, la del blady, etc.”.

Se dejaba madurar el trigo toda la primavera  y en el mes de Enero comienza con la “sega” que se hacia a mano con al “hechona” (hoz), luego viene la preparación de “La Era” se busca un lugar plano y se hace un circulo con palos y se cierra con cordeles que en su tiempo eran hechos de cuero de animales que después del proceso de curtido se cortaba en tiras y estas posteriormente se trenzaba hasta formar unos largas cuerdas que servían paralasear” los huasos la llevaban siempre en la parte trasera de la montura. Y se comienza con el proceso de pisado de la era donde se moja la tierra y se ingresan caballos con el fin de endurecer la tierra suelta, luego se arruma todo el trigo segado dentro y se espera el gran día.

Que comienza temprano en la mañana cuando los huasos “ensillan” sus caballos y además llevan consigo otros caballares que servirán para el proceso. A su llegada todo es alegría con música de fondo que la mayoría del tiempo fueron cuecas, tonadas, resbalosas que eran entonadas por cantoras debajo de la ramadas, las cuales también eran ocupadas como cocinerias por la mujeres para preparar los platos típicos tales como cazuelas de pava, de vacuno o de gallina, charquicán, empanadas, las cuales siempre se servían bien aliñadas para todos los comensales, incluyendo bebidas para la sed como vino, chicha y mote con huesillos, se rescata  todo este proceso que era la gran oportunidad de reencontrase con los amigos y para compartir en familia porque era un especie de “ mingaco”,

Se pueden ver un corral con caballos y gente que antes del medio día ya está almorzando, además de algunos jinetes que descansan en un receso de la jornada.

La fiesta ya lleva horas con mucha energía, se levanta una polvareda por el oriente, son las yeguas que entran nuevamente a la “Era”, que es donde los hombres hacen el acopio de la gavilla de trigo para la “pisada”, en medio de esta montaña del amarillento y noble producto de la tierra, se levanta un palo chueco y delgado que en su extremo superior, luce una pequeña bandera chilena que flamea. Este círculo entra el “Yegüerizo”, él es el único que puede hacerlo, es el huaso jefe que se pasea por la Era dirigiendo la faena.

Luego de este personaje entran los dos corredores detrás de las yeguas para perseguirlas, mientras los “horqueteros” con los rastrillos y tridentes se hunden en esta maraña de paja, preparados para cuando los caballos se detienen y así comenzar a enterrar los tridentes y esperar un buen viento para levantar las gavillas, donde vuelven a caer las semillas, el viento crea una polvareda que se esparce por todo el lugar, una visión muy característica de esta antigua faena, mientras el barredor empuja y trata de ordenar este desorden.

Las horas pasan y la energía no disminuye, la cueca se entona más fuerte y las empanadas aún están calientes para llevarlas a las mesas, en tanto algunas yeguas descansan en un corral y las familias no distraen su atención de la hipnotizante carrera de los jinetes que giran y giran alrededor de las gavillas de trigo, cual carrusel vivo. Se hace un alto en esta agitada faena y descubrimos en el rostro de los agotados corredores.

 “Vuelta yegua, vuelta trigo, agua pa’ los animales y chicha pa’ los amigos”, es un grito tradicional de los arrieros. 

La trilla es sin duda alguna, un patrimonio intangible que forma parte de los cimientos más importantes de una nación, por que está en los genes de cada uno de nosotros.

Las familias se reúnen en torno a este acervo, que en Chile data desde el tiempo de la colonia, pero esta actividad es más antigua que eso, por que ya en Egipto y Roma se practicaba con bueyes y caballos. En España también se usó esta técnica de separado con garbanzos y cebada para desgranar con mayor facilidad.

EN CHILE

Pero volviendo a Chile, hoy hay mujeres entre los corredores, y son tan diestras como el mejor, es una escena inimaginable en la Colonia, pero esto demuestra como las transformaciones culturales hoy se entremezclan con lo conservador y estrictamente masculino de aquel entonces.

Hoy es una usanza que se extingue, la maquinaria y la automatización introducida a fines del siglo XIX, ha hecho     de esto no más que una muestra alegórica secular que se agradece.

La Trilla en la actualidad se celebra rememorando esa tendencia comunitaria, sólo muestras que atraen al turista y no se ejecuta necesariamente como un proceso de producción, que aseguraba el sustento para las familias todo el año. Un proceso que habla de un acto de separar la semilla, que se transformará en pan y luego en el goce de una familia en torno a una mesa.

Hoy por hoy en distintos pueblos o localidades del país, esta actividad se realiza con grupos folklóricos, grupos de baile y las infaltables comidas típicas, carnes asadas, ensaladas chilenas, pan amasado, vinos, chicha, mote con huesillos y el alma de toda fiesta chilena la emblemática empanada. Aflorando de nuevo todos esos ricos aromas a campo y los productos de la tierra, que van coronados por el sol que espero que esto haya sido como un túnel de tiempo que nos transporta inmediatamente a momentos disfrutados en nuestros campos alguna vez.

 

       



El Canelino

Diario Electrónico de la comuna de Canela, perteneciente a la Red de Diarios Comunales, que está presente en las 15 comunas de la Región de Coquimbo, entregando noticias y actualidad en cada una de ellas.